sábado, 31 de enero de 2009

Muy buenas.

Me presentaré, mi nombre es Luis Navarro y recientemente llegado de Japón donde he vivido muuuucho tiempo, tengo demasiado tiempo libre. Por eso, el señor Suko, bien amado amigo, ha decidido prestarme su blog para desahogarme y escribir algunas críticas constructivas ( y una mierda!). Así que nada, encantado y vamos allá.


…Y ya que mi buen amigo empezó con un post crítico pues vamos a seguirlo con otro post que critica otro medio de transporte. Que es el que yo más utilizo y que la mayoría de ustedes seguro que utilizarán muy frecuentemente. El metro y/o tranvía.
Y no es por criticar de ninguna manera el maravilloso transporte ecológico como pocos hay y que sin duda nos acerca a sitios precisos con relativa puntualidad. Criticaré más bien a las personas que viajan dentro.
Y es que depende de cómo se mire, un viaje en metro puede ser como un viaje a la selva, donde tu mismo te lo puedes hacer más o menos peligroso ( que tiques el billete, o no ).
Dentro del ecosistema del metro podemos distinguir varios tipos de razas que habitan ese pequeño cubículo con forma de serpiente.
Podemos empezar con aquellos que creen que por entrar ellos más rápido, el tren dejará el andén más rápido. Ellos no entienden que hasta que no salgan todas las personas que tienen que salir, el tren no arrancará y por supuesto, si esa persona no las deja salir, directamente haremos que el proceso sea más lento aumentando el nerviosismo en estos seres y haciendo que otro día repitan más salvajemente su hazaña.
Podemos seguir con aquellos que o una de dos, o echan raíces en el sitio donde se colocan, o es que la sangre se les baja toda a los pies y no se pueden mover. Es el caso de aquel que, estando muy lleno el metro, decide ponerse delante de usted, y al querer salir, tendrá que intentar sortearlo como si de una farola, árbol o maldito poste telefónico se tratase. Porque ya les advierto, que no se moverá.
Hay una variante más diabólica de éste ser y que aumentará más el caos del metro; aquel que se planta justo delante de la puerta de salida y aunque se trate de la estación de Colón en Valencia o Nuevos Ministerios en Madrid, el tío decidirá que la gente pasará por su lado. Como mucho en estos casos usted podrá moverlo como si de un muñeco de esos que se tiene en pie se tratase.
Seguiremos con aquellos seres que no entienden que con amabilidad, cualquier persona les podrá ceder su asiento tratándose de personas mayores. Esas viejecitas que parecen inofensivas y cariñosas.
La escena es la siguiente. Usted decide ir a sentarse a un sitio que ha divisado delante de la puerta cuando, en vuelo rasante a su oreja, un bolso de piel de visón sale disparado en movimiento parabólico con dirección al asiento que usted deseaba.
Después usted podrá oír una frase al estilo de: “Pepiiiii!! Que ya tenemos sitiooo!!!”
Automáticamente dos abuelas se plantaran allí, vaya usted a saber cómo, y ocuparan el sitio mientras recogen su bolso como si nada hubiese pasado.
Luego están los sordos. Éste espécimen es muy parecido a aquel que hecha raíces. Pero con la diferencia de que éste se aparta… una vez que usted le ha hecho saber que existe, es decir, a base de mamporros.
Se caracteriza por tener el iPod a 120 dB y situarse estratégicamente en lugares donde pueda molestar lo más posible. Si trae bicicleta, el resultado es soberbio.
Podría seguir contando más sobre éste maravilloso transporte y las diferencias que uno puede encontrar entre el español y el japonés ( las cuales son casi nulas si quitamos que está más limpio y las abuelas hacen lo mismo pero sin chillar ).
Pero como mi jefe, creador del blog, no me paga por escribir lo dejaremos para otro día.
Gracias y buen viaje.

Navarro.


P.D.: Si aún así os aburrís podéis ver la vida de un español estudiando en un instituto japonés narrada en el otro blog... aunque la mayoría ya lo habréis leído.

1 comentario:

Unknown dijo...

xD

Vaya, yo que le decía a suko de echarle una mano, y va y te busca a ti. Aunque es normal, porque tu no tienes NADA que hacer. ¿He dicho NADA? Perdón, quería decir NADA. :P

Bah ya le enviare mi curriculum despues de los examenes, que tengo algunas ideas xD

En fin muy bueno lo del metro. Desde aquí y como usuario frecuente de metro y tranvia puedo corroborar que todo es cierto xD. Sobre todo lo del pino que se pone en medio de la puerta.

Ala ya nos vemos, enanos.